Además de agradecer estos intensos días en que
hemos celebrado la Pascua juntos, hemos compartido el Pan, y con Él, la vida y
la presencia de un Dios que irrumpe en la historia del hombre sembrando amor y esperanza,
quisiéramos compartir también esta pequeña reflexión:
Tocados en lo más profundo de nuestro corazón,
sentimos desde el primer momento que teníamos tanto en común….De aquí o de
allí, parecía que hubiéramos coincidido en muchas más ocasiones. Amigos en el
Señor, que reconociendo tanto amor derramado no podían más que agradecer una y
mil veces la oportunidad de vivir con los suyos esa experiencia pascual tan antigua
y a la vez tan nueva. Tantos gestos de fraternidad y de servicio desinteresado alrededor
que incluso a más de uno nos rondaron las tentaciones (Señor, qué bien estamos aquí, hagamos tres tiendas…).
Ahora, aprovechando el aliento del Resucitado que nos
empuja con su fuerza y energía, viene el momento de la respuesta a tanto amor
recibido, sabiendo que no estamos solos sino que Él estará con nosotros todos
los días hasta el fin del mundo (Mt 28,20).
Y en estos momentos de tanta injusticia y tanta superficialidad,
tanta desigualdad y desesperanza se necesitan hombres nuevos creyentes y
creíbles que digan con sus vidas que el Reino de Dios merece la pena, que duele
ver tanto desaliento y dolor a nuestro alrededor pero que la muerte no tiene la
última palabra.
Por eso os deseamos de todo corazón un retorno a la
realidad cotidiana con una nueva mirada,
la que contempla al mundo aceptando el reto de transformarlo en un mundo más
justo y más humano.
Que Dios os bendiga y os guarde siempre.
Familia Urbano Meléndez. Villafranca 2013
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