COMO PAN QUE SE COMPARTE...
A veces me gusta imaginarme a Dios en una escena como la que nosotros protagonizamos casi sin darnos cuenta: mirando por la pequeña rendija de una puerta entreabierta, disfrutando de la visión de sus hijos jugando, durmiendo, estudiando,...viviendo, al fin y al cabo. Y me gusta tratar de ponerme en su lugar (¡qué osado!, ¿verdad?) e imaginar qué pensaría, que miraría con más calma, que cara pondría, qué reacciones tendría. Y, haciendo un alarde de osadía e imaginación, trato de sentir lo que sentíría Dios en esos momentos. Y es entonces cuando entiendo en su profundidad total aquello de "Y vió Dios que era muy bueno..."
Dios nos ha estado mirando por la rendija de la fachada del Colegio en cada instante. Miraba a Mamen, Isa, Raquel, Dani, Jose..haciendo reír y disfrutar a los niños con la grandeza de su entrega. Miraba a Alfonso, Jacinto, Montse, Coro, ... con la inmesa capacidad de trabajo en beneficio de los otros y de cómo lo han hecho sin alharacas. Miraba a Manolo, los hermanos Montanero, Alejandro... haciendo un trabajo intenso e inmenso de orden y de colaboración sincera en silencio, casi imperceptible. Miraba a Joako y a Estrella haciéndonos disfrutar a todos con el cariño vertido en su juego. Miraba a esas maravillosas voces que nos han llenado el alma de oración y el espíritu de Presencia. Miraba a Jaime poniendo sus cinco sentidos en Dios para que se acercase a nosotros y nos inundase.
Miraba Dios la vida, la que vivíamos y la que nos hacían vivir. Miraba Dios la sonrisa, aquella que no se apartaba de nuestro rostro a pesar de algunos malos momentos particulares. Miraba Dios nuestros corazones entregados a que Él fuese el protagonista. Miraba Dios a la Iglesia reconocida en nosotros en esos instantes, abierta a la trascendencia inmanente de un Dios Padre/Madre que nos llena y nos plenifica porque nos exige solo amar y dejarnos amar.
Como pan que se comparte, así han sido estos días. Com pan que sacia pero no harta, que alimenta pero que no sobrecarga, que nutre pero desnutre nuestro ego para transformarse en un nos.Como pan que se comparte...
"Y vió Dios que era bueno, y descansó". Y yo estoy seguro que, mirando por esa rendija, además de descansar, sonrió y se le escapó una pequeña lagrimilla de ternura...
Mariano Blanco, Ore Piñero, Marta y Lucía. Villafranca.
QUÉ BONITO, Gracias Mariano y Ore
ResponderEliminarLagrimilla la q se me ha escapado a mi al leer vuestro testimonio. Porque efectivamente el pan ha sido compartido, mas alla de fronteras, en sta maria de huerta y otros mil corazones que acogen con gozo el Amor verdadero. Sigamos compartiendo.
ResponderEliminarMaria
Solo se necesita un pequeño impulso de Dios, a través de los hombres, para que el Espíritu sople con fuerza. Y nosotros hemos tenido la suerte de vivirlo juntos. Gracias a todos....
ResponderEliminarUn beso grande.