jueves, 4 de abril de 2013

PAN PARA TODOS


 Queridos todos,
Antes de que se me pase, por aclamación popular, os envío la receta del pan. Sinceramente creo que el éxito del pan, fue fruto del cariño y ternura de vuestras manos, la de los preas en la 1ª fermentación y la de todos en la 2ª parte del proceso. También ha influido mucho los sabios consejos de Luis, el maestro panadero que en Badajoz pudo repetir su hazaña por segundo año,... el horno de las hermanas, tampoco tiene parangón,(aunque creo que fue chiripa acertar con los tiempos y modos ;-)
Bueno, pues eso que de cosas pequeñas Dios se sirve, y yo no daba un duro por mis capacidades, nunca lo había hecho, pero me lancé, porque confiásteis en mí, recordais? : " Confío en tí, espero en tí y te quiero". Muchas gracias queridos todos, en Él nos encontramos,¡¡ Muy feliz Pascua resucitados con Él!!
Que nuestra alegría se transforme en obras, y nuestras obras en esperanza  para otros.Nos lo deseo de corazón.
Raquel
PD:
Ana, Maluchi por fa , pasadle la receta a la señora que tanto interés tenía.
 
COMO NO SÉ ADJUNTARLO AQUÍ LO COPIO Y PEGO, SIENTO QUE NO SE VEAN LAS FOTOS. LOS QUE TENGÁIS ESPECIAL INTERÉS MANDADME UN MAIL Y OS LO ENVÍO, ES QUE POR MAIL A TODOS NO ME DEJA ENVIARLO, SE CREE LA MÁQUINA QUE SOY UN VIRUS!!!
 
 
RECETA PAN CASERO
Ingredientes para un pan de 30 cm
750 gr. harina de fuerza                                                                              1KG
 1 cucharadita de levadura seca (ó  15 gr. levadura fresca)     25gr. Levadura fresca cubito       MERCADONA
½ cucharada de sal                                                                                        1 cucharada
450 cc  agua tibia                                                                                            600 grs
 harina, para la mesa

Elaboración.
1º Mezcla.
Tamiza la harina y la sal sobre un cuenco. Mezcla la levadura con el agua tibia, pero sin sobrepasar los 40º, ya que destruiría el fermento vivo. Si usar levadura fresca, deja reposar unos  15 minutos la mezcla de levadura con el agua, hasta que forme burbujas en la superficie.
Haz un hueco en el centro de la harina, y vierte la mezcla de levadura, removiendo a fondo con las manos hasta que la masa se desprenda de los bordes. Si ves que está demasiado blanda y húmeda, añade algo más de harina. Si está muy seca, humedece un poco la masa.
2º Amasado y refinado.
Pasa a la mesa enharinada y amasa a fondo durante 15 minutos. Para ello sujeta la masa con una mano y, con la palma de la otra, estira la masa extendiéndola hasta que empiece a rasgarse. Dobla luego sobre si misma al mismo tiempo que la retuerces ligeramente (un par de giros). Continúa extendiendo, doblando y retorciendo la pasta con un movimiento rítmico y regular, durante 15-20 minutos.
La pasta estará lista cuando no esté pegajosa, se extienda fácilmente y se note suave al tacto.
3º Primera fermentación.
Lava bien el cuenco, unta con aceite ligeramente e introduce dentro la masa. Cubre con film transparente, para mantener la humedad, y deja fermentar en lugar tibio hasta que duplique su volumen, entre una hora u hora y media. Se conoce el punto cuando al presionar con el dedo la huella desaparece muy lentamente.
4º Segundo amasado.
Pasa la masa a la mesa y, haciendo una presión ligera con la palma de la mano, ve amasando la masa en sentido circular, doblando los bordes hacia el centro, repitiendo el proceso. Cuando tenga forma redondeada, da la vuelta al pan dejando los pliegues en la base.
Cubre el pan con un trapo limpio y deja  reposar 10-15 minutos. Repite el amasado anterior, para dar forma redonda de nuevo.
5º Segunda fermentación.
Esta segunda fermentación es la que dará esponjosidad al pan. Coloca el pan sobre una tabla lisa enharinada y cubre con un lienzo seco. Deja fermentar en sitio cálido durante 50 minutos.
Los tiempos de fermentación son aproximados, ya que dependen mucho de la temperatura ambiente y la humedad, incluso del tipo y cantidad de levadura utilizada.
6º Horneado.
Enciende al horno a 230º. Para obtener una atmósfera húmeda introduce una bandeja con agua caliente en la base del horno. Introduce la bandeja del horno a media altura, para que se vaya calentando.

Una vez el pan haya subido lo suficiente, haz una incisión poco profunda en la superficie, con una hoja de afeitar o cuchillo muy afilado, para que desarrolle más corteza. Desliza el pan en la bandeja del horno, pulveriza con agua fresca el horno. El vapor es fundamental para la formación de la corteza.
A los 20 minutos, tiempo durante el cual el pan sigue subiendo, retira la bandeja con agua del horno. Sigue la cocción otros 15-20 minutos, baja la temperatura a 200º y deja acabar el horneado, hasta que el pan esté cocido. Esto lo sabremos cuando al golpear la base con los nudillos suene a hueco.
7º Enfriado.
Deja enfriar sobre rejilla. No lo cortes hasta que esté completamente frío, mejor incluso al día siguiente, que habrá perdido el exceso de humedad.
Degustación, consejos.
Hacer pan requiere más paciencia que esfuerzo, por los largos tiempos de fermentación y reposo. Aquí explicamos cómo hacer pan casero, receta, que es la preparación básica. Si queremos un pan más rústico, podemos sustituir una pequeña parte de la harina blanca por harina de centeno, integral o harina de cebada. Además podemos aromatizar la masa con aceite de oliva, ideal para pizzas y foccacias.
 

miércoles, 3 de abril de 2013

SIGNOS VIVOS DE LA PRESENCIA DE JESÚS RESUCITADO


Además de agradecer estos intensos días en que hemos celebrado la Pascua juntos, hemos compartido el Pan, y con Él, la vida y la presencia de un Dios que irrumpe en la historia del hombre sembrando amor y esperanza, quisiéramos compartir también esta pequeña reflexión:

Tocados en lo más profundo de nuestro corazón, sentimos desde el primer momento que teníamos tanto en común….De aquí o de allí, parecía que hubiéramos coincidido en muchas más ocasiones. Amigos en el Señor, que reconociendo tanto amor derramado no podían más que agradecer una y mil veces la oportunidad de vivir con los suyos esa experiencia pascual tan antigua y a la vez tan nueva. Tantos gestos de fraternidad y de servicio desinteresado alrededor que incluso a más de uno nos rondaron las tentaciones (Señor, qué bien estamos aquí,  hagamos tres tiendas…).

Ahora, aprovechando el aliento del Resucitado que nos empuja con su fuerza y energía, viene el momento de la respuesta a tanto amor recibido, sabiendo que no estamos solos sino que Él estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28,20).

Y en estos momentos de tanta injusticia y tanta superficialidad, tanta desigualdad y desesperanza se necesitan hombres nuevos creyentes y creíbles que digan con sus vidas que el Reino de Dios merece la pena, que duele ver tanto desaliento y dolor a nuestro alrededor pero que la muerte no tiene la última palabra.

Por eso os deseamos de todo corazón un retorno a la realidad cotidiana con una nueva  mirada, la que contempla al mundo aceptando el reto de transformarlo en un mundo más justo y más humano.

Que Dios os bendiga y os guarde siempre.

Familia Urbano Meléndez. Villafranca 2013

 

 

 

Ahora nos toca a nosotros seguir con el Resucitado

Gracias a todos/as por los comentarios que ayudan a seguir calentando el corazón como en estos días maravillosos de compartir en comunidad familiar la Buena Nueva.

El año que viene ojalá sean 3, al otro 4 y así sin parar...Cuántas más familias unidas viviendo la Pascua, más Iglesia construímos juntos. Familias de uno, de dos, de tres..y de muchos más...

Compartiros que al llegar a casa, hicimos una pequeña oración en familia para compatirnos lo que más nos había gustado de la Pascua, y a sugerencia de los peques construímos una cartulina con nuestra telarañas (pegar a los hermanos, desobedecer, gritar...). La hemos pegado en un lugar muy visible de la casa y hemso decidido entre todos que cuando las telarañas salgan en nuestro corazón, buscaremos un rincón tranquilo de la casa y haremos oración personal para poder ir rompiéndolas. La verdad, solo han pasado tres días pero me resulta enternecedor cuando uno le dice a otro: "Creo que deberías ir a rezar un rato, vale?"...En fin, poco a poco y con mucho trabajo, seguimos al Resucitado.

Gracias a todos/todas las que habéis hecho posible esto. Gracias a Alfonso (que otro año más tu charla me encantó y espero seguirá presente durante todo el año, como la de los círculos concéntricos que sigue pegada en neustra nevera), gracias a Dolores por todo, a Fernando, a la panadera Raquel, a Carlos por su servicio informático, en fin...a todos. El año que viene espero poder ofrecerme yo también a hacer algo.

Un abrazo en Dios,

María, Pedro, Jorge, Miguel Angel y María

martes, 2 de abril de 2013

COMO PAN QUE SE COMPARTE...

A veces me gusta imaginarme a Dios en una escena como la que nosotros protagonizamos casi sin darnos cuenta: mirando por la pequeña rendija de una puerta entreabierta, disfrutando de la visión de sus hijos jugando, durmiendo, estudiando,...viviendo, al fin y al cabo. Y me gusta tratar de ponerme en su lugar (¡qué osado!, ¿verdad?) e imaginar qué pensaría, que miraría con más calma, que cara pondría, qué reacciones tendría. Y, haciendo un alarde de osadía e imaginación, trato de sentir lo que sentíría Dios en esos momentos. Y es entonces cuando entiendo en su profundidad total aquello de "Y vió Dios que era muy bueno..."
Dios nos ha estado mirando por la rendija de la fachada del Colegio en cada instante. Miraba a Mamen, Isa, Raquel, Dani, Jose..haciendo reír y disfrutar a los niños con la grandeza de su entrega. Miraba a Alfonso, Jacinto, Montse, Coro, ... con la inmesa capacidad de trabajo en beneficio de los otros y de cómo lo han hecho sin alharacas. Miraba a Manolo, los hermanos Montanero, Alejandro... haciendo un trabajo intenso e inmenso de orden y de colaboración sincera en silencio, casi imperceptible. Miraba a Joako y a Estrella haciéndonos disfrutar a todos con el cariño vertido en su juego. Miraba a esas maravillosas voces que nos han llenado el alma de oración y el espíritu de Presencia. Miraba a Jaime poniendo sus cinco sentidos en Dios para que se acercase a nosotros y nos inundase.
Miraba Dios la vida, la que vivíamos y la que nos hacían vivir. Miraba Dios la sonrisa, aquella que no se apartaba de nuestro rostro a pesar de algunos malos momentos particulares. Miraba Dios nuestros corazones entregados a que Él fuese el protagonista. Miraba Dios a la Iglesia reconocida en nosotros en esos instantes, abierta a la trascendencia inmanente de un Dios Padre/Madre que nos llena y nos plenifica porque nos exige solo amar y dejarnos amar.
Como pan que se comparte, así han sido estos días. Com pan que sacia pero no harta, que alimenta pero que no sobrecarga, que nutre pero desnutre nuestro ego para transformarse en un nos.Como pan que se comparte...
"Y vió Dios que era bueno, y descansó". Y yo estoy seguro que, mirando por esa rendija, además de descansar, sonrió y se le escapó una pequeña lagrimilla de ternura...

Mariano Blanco, Ore Piñero, Marta y Lucía. Villafranca.