Un año más es una suerte, una grandisima suerte, poder compartir estos días de Pascua en familia con niños y en comunidad con un monton de personas y grupos, que aunque no nos conocemos nada, ese amor entregado, y seguimiento de Jesús nos une.
Ayer tuvimos oportunidad de compartir, como Dios nos acompaña en el sufrimiento, como dijo una amiga: Dios Padre, no quiere que suframos, y cuando la enfermedad y la muerte llega Él esta con nosotros para permanecer y vivirlo con Alegría. Jesús no quiso, no entrego el sufrimiento, sino su vida". Creo que es clave que todo lo vivamo así y se lo enseñemos a nuestros hijos.
Hoy hemos podido compartir la gran diversidad de grupos y comunidades que estamos: matrimonios, ya abuelos, matrimonios jovenes, comunidades de Loyola, comunidades de Pastoral familiar, de grupos de Jesuitas, de Madrid, Zaragoza, Badajoz, Pamplona, Burgos, etc. Una experiencia muy enriquecedora para seguir caminando.
Y a todo esto los niños, son los primeros que están felices, porque no están aparcados con unos monitores que les cuidan, sino trabajando, jugando, cantando ese amor de Dios, que es para celebrarlo todos. Porque ellos son los primero en esta Pascua, donde ante todo es integrar que los niños puedan ir descubriendo ese Jesús que les acompaña siempre.
Os dejo para preparar la vigilia Pascual, con la que celebraremos la gran alegría de Jesús Resucitado, cargando pilas, para seguir compartiendo nuestra fe alli de donde venimos.
Un abrazo para Piedad, que aunque no has podido venir nos acordamos mucho de tí. JBR
Para la Comunidad de Santa María de Huerta, la celebración de la Pascua Familiar en nuestra Casa es una tradición que nos enriquece y que agradecemos poder compartir. Es verdad que es un trabajo intenso, pero el cansancio se hace llevadero porque nos compensa con creces. Nos encanta recibir a familias conocidas y queridas y a otras nuevas que, al irse, se incorporan al grupo de los antiguos. Pasamos mucho tiempo organizando y el peor momento es cuando vemos que ya no hay sitio para más familias y la lista de espera es larga; damos mil vueltas a las habitaciones a ver si cambiando a esta familia y con un colchón en el suelo podemos acoger a ésta otra... los días previos son frenéticos para que estén a punto las salas, las alfombras, la tele,las meriendas de los niños, el chocolate del sábado... el grupo de Monitores es extraordinario y agradecemos cómo los padres se ocupan de los niños, de modo que el ambiente sea sereno.
ResponderEliminarYa casi empezamos a preparar la del año que viene, "a ver cómo viene".
Al despedirnos, a alguno le decía la frase de Jesús: "con cuántas ganas he deseado celebrar la fiesta de Pascua con vosotros..." eso nos pasa a nuestra Comunidad.