Unos pocos afortunados tendremos la suerte de vivirla con intensidad en Santa María de Huerta, Soria y en Villafranca de los Barros, Badajoz.
Este año, estas dos pequeñas localidades, distantes 566 kilómetros, vivirán hermanadas para celebrar el reencuentro de cada uno con Jesús.
Los grupos van ultimando sus respectivas actividades, oraciones, ... las maletas estarán a punto de prepararse.
Es tiempo de ir poniéndonos en sintonia, en apertura ante lo que nos espera en cada lugar, con los sentidos abiertos y poniendo en juego nuestra fe:
Una fe que se celebra sirviendo
Una fe que se convierte en entrega
Una fe que nos abre a la esperanza
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