Durante esta semana algunos ecos de la pascua en forma de
palabras, testimonios, signos, preguntas, oraciones, presencias y silencios
resuenan en mi mente y en mi corazón. Sabiendo de mi memoria de pez quiero dejar
escritos algunos de ellos y de paso compartirlos con vosotros.
Palabras….
“Así
como estoy soy enviado”: con mis cruces (no elegidas) soy enviado a anunciar la
Buena Noticia.
Dios
nos ha prometido que ante toda ocasión “Yo estaré contigo”.
La
reconciliación: Reconocer el pecado, más allá de que nuestra imagen queda dañada (fase
narcisista) y de no haber hecho lo correcto (fase ética). David reconoce haber
pecado contra el Señor cuando se convence de haber fallado en la relación, al
no haber correspondido a tanto Amor.
Dios
nos perdona antes de que se lo pidamos (hijo pródigo, adúltera, paralítico,…)
En
Getsemaní y la pasión Jesús se sostiene por FIDELIDAD a DIOS y su decisión por
permanecer y amar esta opción hecha ¿Qué me dice, hoy y aquí, la radicalidad
del amor de Jesús?: ¿a quién elijo amar?; ¿a quién elijo no amar?
El juego de perder/ganar (Mc 8, 34-37):
·
Seguir a Jesús supone un deseo sincero pero al seguidor
se le ponen dos condiciones: “que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz”.
Por eso, si queremos emprender el seguimiento, debemos preguntarnos por nuestra
disposición a aceptar las condiciones puestas por él.
·
Jesús no ofrece más garantía que un “por mí y
por el evangelio”, que convierte a su persona en la referencia última y
definitiva. Recurre al término de ganancia pero, como en un juego de despropósitos,
pérdida y ganancia han intercambiado sus papeles y hay que entenderlas al
revés, sin más apoyo ni garantía que la propia palabra de Jesús y su modo
peculiar y selectivo de interpretar la vida.
·
“Realizarme” no consiste en realizar la imagen
que busco o que pretendo representar ante los demás, sino convertirme en
alguien que se define fundamentalmente por el hecho de caminar “detrás de Otro”
y dejarle que sea Él quien señale por qué caminos alcanzar la salvación.
Testimonios…
La
sabiduría, profundidad, cercanía y ternura de Dolores. El testimonio “entre
bambalinas” de las Religiosas del Sagrado Corazón que la acompañan sin las que
esta Pascua no hubiera sido posible (¿Cómo son capaces de recordar tantos
nombres?)
La
gran cantidad de personas involucradas en las diversas actividades, la entrega
de los monitores-catequistas, el testimonio de los padres de las trillizas, con
esa serena y amorosa paciencia que tanto me ha interpelado.
Las
miradas cómplices, las alegres carcajadas y las conmovedoras lágrimas de muchos
con los que tan siquiera mantuve una sola conversación.
Mis
hijos: Samuel cantando “El amor lo cura todo” y M. Elena con el “Hágase,
hágase, de Dios me fío, todo irá muy bien” (lo reconozco, se me caía la baba observándolos…)
Somos enviados…
Quiero
terminar recordando que cuando hacíamos pan nos enseñaron que la sal no sólo potencia
el sabor de los alimentos sino que también es fungicida. Y precisamente me
acordé de ello en el momento del envió al recordar el evangelio “Vosotros sois la sal de la tierra, y si la
sal se desvirtúa ¿con qué se salará?”(Mt 5,13)
¡¡Feliz
Pascua de Resurrección a todos y todas!! Nuria.








